Dentro de las actuaciones desarrolladas en el marco de Educando en Salud y promovida por una de nuestras queridas profesoras, en este curso también se han impulsado iniciativas dirigidas al bienestar del profesorado, entendiendo que una comunidad educativa saludable debe cuidar a todas las personas que la integran.
Con este objetivo, un numeroso grupo de docentes participó recientemente en una jornada de convivencia y bienestar en un balneario urbano de Murcia. La actividad se planteó como una oportunidad para desconectar de la rutina diaria, reducir el estrés acumulado durante el curso y dedicar un tiempo al autocuidado físico y emocional en un momento especialmente intenso del calendario escolar.
Más allá de los beneficios asociados a la relajación, la experiencia permitió fortalecer los lazos entre compañeros de diferentes departamentos, favoreciendo espacios de encuentro que en el día a día resultan difíciles de encontrar. Compartir conversaciones, experiencias, inquietudes y momentos de distensión contribuyó a reforzar el sentimiento de pertenencia al centro y a seguir construyendo un clima de trabajo positivo y colaborativo.
La jornada se convirtió en una ocasión para conocerse mejor, intercambiar vivencias y compartir emociones en un entorno diferente al habitual, fomentando la cohesión del grupo y el apoyo mutuo. Estas experiencias ayudan a fortalecer las relaciones personales y profesionales, aspectos fundamentales para afrontar con energía e ilusión los retos educativos del final de curso.
Dentro de las actuaciones de Educando en Salud se apuesta por una visión integral de la misma que incluye no solo la promoción de hábitos saludables entre el alumnado, sino también el cuidado del bienestar emocional, social y físico del profesorado. Porque educar en salud también significa recordar que quienes acompañan, enseñan y cuidan cada día a nuestros estudiantes merecen espacios para cuidarse a sí mismos.
Destacar que, como broche final de la jornada, se prepararon unos cuidados y originales kits de recuerdo para todas las personas participantes. Cada uno de ellos incluía pequeños detalles seleccionados con cariño, pensados para prolongar la sensación de bienestar vivida durante la actividad y agradecer la implicación del profesorado. Este gesto, sencillo pero significativo, fue recibido con gran entusiasmo y contribuyó a reforzar el ambiente de cercanía, compañerismo y cuidado mutuo que caracterizó toda la experiencia. Más allá de los obsequios, estos kits simbolizaron el valor de dedicar tiempo a las personas y la importancia de reconocer el esfuerzo diario de quienes forman parte de la comunidad educativa.
Actividades como esta ponen de manifiesto la importancia de reservar momentos para la convivencia, la escucha y el bienestar compartido, contribuyendo a crear una comunidad educativa más unida, saludable y resiliente.


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